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¿POR QUÉ EN ESPAÑOL TENEMOS POR Y PARA?

En realidad, esta distinción no es exclusiva del español, ya que el resto de las lenguas peninsulares (el portugués, el gallego, el catalán, el asturiano, el aragonés) también la tienen. No obstante, es verdad que las demás lenguas romances, como el italiano o el francés, sólo poseen una: per y pour respectivamente. ¿Por qué en español hay dos?

POR

Para empezar, observemos las siguientes oraciones en las que aparece exclusivamente la preposición por:

  1. Te envié la información por correo.
  2. Habló él por mí.
  3. Por la tarde iremos al cine.
  4. ¿Quieres pasear por el parque?
  5. No veo nada por aquí.
  6. Lo hice por no molestar.
  7. Tengo diez bolígrafos: nos tocan dos por persona.
  8. Estaré aquí por tres meses (español de América).
  9. Cerrado por vacaciones.

Como podemos comprobar, la preposición por tiene muchos significados

  1. causaLo hice por no molestar; Cerrado por vacaciones.
  2. localización indeterminada: Por la tarde iremos al cine; ¿Quieres pasear por el parque?; No veo nada por aquí; Estaré aquí por tres meses.
  3. intercambioHabló él por mí.
  4. medio: Te envié la información por correo.
  5. distribución: Tengo diez bolígrafos: nos tocan dos por persona.

Esto es así porque en latín clásico había dos preposiciones, per y pro, cada una con significados diferentes:

  1. per: a través de, por medio de, durante, por
  2. pro: delante de, en favor de, en lugar de, en calidad de, según

Posteriormente, en latín vulgar, per y pro se fusionaron en una sola forma que heredó el significado de las dos. De este modo:

  1. de per provienen los significados de a través de, a lo largo de, durante (pasear por el parque, por la tarde); de medio (Lo logró por sus propios méritos); de causa (por tu culpa).
  2. de prola idea de intercambio o sustitución  (vete tú por mí), de modalidad (dar por seguro), en favor de (lo digo por ti).

PORA - PARA

En el español arcaico encontramos las preposiciones 1) por, par en fórmulas de juramento y 2) pora, que expresaba finalidad o dirección, de la que derivaría la actual para (predominante a partir del s. XIII).

Poema de Mio Cid (versos 1964-1967)
Non lo detardan, a mio Çid se tornavan.
Della part et della pora las vistas se adobaban:
¿quien vio por Castiella tanta mula preçiada
E tanto palafre que bien anda […]?

Hay dos teorías sobre el origen de pora (actual para):

1)      Dado que en español medieval no tenemos documentada la forma pera, al contrario de lo que ocurre en portugués y en catalán, muchos estudiosos (Diez, Menéndez Pidal, Meyer-Lübke, Corominas) apoyaron la hipótesis de que provenía de la combinación de las preposiciones latinas PRO AD -> POR A(D) -> PORA -> PARA (y no de PER AD, o al menos no de una manera exclusiva y directa). Una prueba que avala esta teoría es, por una parte, además de la ya mencionada ausencia de pera, el éxito de la preposición pro sobre per (prolongar) en español, y por otra, el hecho de que para tenga un significado más de finalidad que de extensión, como veremos en el segundo punto.

2)      La segunda teoría (Gamillscheg) defiende que en latín tardío (siglos VII-VIII) se formaron dos yuxtaposiciones prepositivas: PER AD y PRO AD. La primera, per ad, expresaba sobre todo dirección, siendo ad el elemento principal y per otra preposición con la que se marcaba la extensión del movimiento, ya que significaba a través de. En pro ad el elemento principal era pro (en favor de), con el que se marcaba la finalidad, y ad un sufijo que reforzaba el significado de la primera preposición. Posteriormente, las formas per ad y pro ad confluyeron en una sola: en pora, que a partir del s. XIII (época alfonsí) se generalizó como para. Sin embargo, como comentaba en el punto 1, en español para tiene un significado más de finalidad que de extensión, ya que en este último caso se utiliza la preposición hacia:

-          Finalidad del movimiento: Lo llevó para casa (no hacia casa).
-          Extensión del movimiento: Se inclinó hacia mí (no para mí).

Por lo tanto, para se creó con el objetivo de marcar la idea inequívoca de finalidad, de la que proviene el resto de sus significados: plazo temporal, tiempo preciso en el futuro: Lo necesito para mañana; destinatario: Esto es para ti; dirección a un destino: Quiero ir para casa; utilidad o servicio: pastillas para la tos. 

CONVIVENCIA Y EVOLUCIÓN DE POR Y PARA

En la Edad Media, durante algún tiempo, por y pora – para fueron intercambiables, hasta que poco a poco se fueron especializando en los significados distintos que tienen en la actualidad. De todas maneras, por no ha perdido totalmente su significado de finalidad, tal como se puede comprobar en los siguientes ejemplos:

Me río por / para no llorar.
Habla en voz baja por / para no molestar.

Libro de Alexandre (s. XIII) (estrofa 2306)
Dizién que por saber qué fazién los pescados,
cómo bivién los chicos entre los más granados,
fizo cuba de vidrio con muzos bien çerrados,
metióse él de dentro con dos de sus crïados.

Por último, el hecho de que las ideas de causa y finalidad sean tan próximas, lo ilustra la posibilidad de poder responder con para a las preguntas encabezadas con un por qué:

 - ¿Por qué no me has dicho la verdad?
 -  Para no hacerte daño.




BIBLIOGRAFÍA

  1. BOSQUE et al. (2010). Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española.
  2. DIEZ, F. (1853). Etymologisches Wörterbuch der romanischen Sprachen. Bonn: Marcus.
  3. GAMILLSCHEG, E. (1969). Por… para. Ein Kapitel historisch spanischer Syntax. En Philologische Studien für Joseph M. Piel (pp. 78-87). Heidelberg: Carl Winter.
  4. LAPESA, R. (1981). Historia de la lengua española. Madrid: Gredos.
  5. LLITERAS, M. (2007). Propuesta de explicación histórica de la oposición para/hacia. Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Enlace web: http://www.cervantesvirtual.com/obra/propuesta-de-explicacin-histrica-de-la-oposicin-parahacia-0/
  6. MENÉNDEZ PIDAL, R. (1973). Manual de gramática histórica española. Madrid: Espasa-Calpe.
  7. MEYER-LÜBKE, W. (1974). Grammaire des langues romaines, vol. III. Ginebra y Marsella: Slatkine Reprints y Laffitte Reprints.
  8. RIIHO, T. (1979). Estudio sobre los orígenes y la evolución de una oposición prepositiva iberorrománica. Helsinki: Helsingfors.
  9. TORRENS ÁLAVAREZ, Mª J. (2007). Evolución e historia de la lengua española. Madrid: Arco Libros.
  10. TEXTOS LITERARIOS: 
ANÓNIMO (2001). Poema de Mio Cid. Madrid: Cátedra, (p. 216).

RUIZ CASANOVA, J. F. (1998). Antología Cátedra de Poesía de las Letras Hispánicas. Madrid: Cátedra, (p. 97).

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